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US LETTERThe Sunshine Project
Comunicado de Prensa
19 de septiembre de 2001
El Peligro Desestabilizador de las Armas Químicas y
Biológicas "No Letales" en la Guerra Contra el Terrorismo(Austin y Hamburgo) - Estados Unidos no puede sucumbir a la tentación de usar "armas menos letales" químicas y biológicas, tales como los calmantes y otros agentes para el mantenimiento del orden, en la guerra que ha declarado contra el terrorismo. No tomar estas medidas podría empeorar las condiciones conducentes al uso terrorista de armas de destrucción de masas y desencadenar la guerra química y biológica.
(Para mayor información sobre otros cambios de la política de EEUU necesitados con urgencia, favor ver el Comunicado de Prensa "La Prevención del Terrorismo Biológico Comienza con los EEUU", también emitido hoy.)
El Peligro de las Armas No Letales Químicas y Biológicas
Un riesgo importante de desestabilización en el escenario de guerra de EEUU es el posible uso de una peligrosa nueva clase de armas. La estrategia de EEUU lo requerirá para tratar de separar un gran número de civiles de un puńado de terroristas en un terreno remoto y difícil o en ciudades densamente pobladas. La supresión del descontento social en el exterior - o en los mismos EEUU- es posible. La imagen pública requiere que este desacuerdo sea acallado en una manera compatibles con los medios de comunicación.
A partir del último intento importante de EEUU de imponer el orden en un pai´s en desarrollo con una población hostil Üel desastre en Mogadiscio, Somalia- las fuerzas armadas de EEUU se han sintonizado en un nuevo tipo de armas, las llamadas "Armas No Letales", que permiten el control y a la vez minimizan las víctimas grotescas e inhumanas. "No Letal" no debe ser interpretado como benigno. De hecho, las armas no letales son armas poderosas diseñadas para matar con menor frecuencia, en lugar de no matar en absoluto. Las Armas No Letales sirven para controlar amotinados (como los somalíes que mataron los infantes de marina estadounidenses) y para incapacitar a las personas en un área específica para identificar y capturar el enemigo (como los "caudillos" rodeados de no combatientes).
La búsqueda de esas armas ha llevado al Programa Conjunto de Armas No Letales del Pentágono a investigar un conjunto extraordinario de tecnologías para controlar civiles y matar un número menor de combatientes que se crucen por el camino o que decidan oponer resistencia. Las armas incluyen elementos dados a conocer como microondas que calientan la piel, generadores de sonidos que hacen vibrar órganos internos humanos y rayos láser que abruman los sentidos.
Envueltas en mayor secreto están las investigaciones en armas químicas y biológicas. El Programa Conjunto de Armas No Letales (JNLWP por su siglas en inglés) ha examinado propuestas para el uso de sedantes, calmantes, opiáceos (el tipo de químicos presentes en la heroína), substancias hediondas, relajantes musculares, y otras drogas en "civiles potencialmente hostiles" (y combatientes). El JNLWP ha contemplado microbios genéticamente modificados para incapacitar vehículos y maquinaria enemigos o para destruir provisiones. Entre los dispositivos investigados se encuentran mochilas rociadoras, minas terrestres, armas binarias, cartuchos de morteros que explotan encima de los amotinados, y como carga en vehículos aéreos sin tripulación.
Más allá de simples estudios, el JNLWP ha compilado información sobre esas armas y la ha distribuido entre funcionarios del gobierno de EEUU. Se sabe que el JNLWP ha planeado simulaciones computarizadas del uso ofensivo de agentes calmantes, ha suscrito un contrato con un importante contratista militar para desarrollar un cartucho de mortero químico que exploten encima de la cabeza, y ha realizado pruebas de campo a armas no letales (pero no biológicas) en humanos en Kosovo.
En efecto, el JNLWP se ha estado armando específicamente para el tipo misiones "no convencionales" y "de fuerzas especiales" citadas como una posibilidad por altos funcionarios de EEUU. La guerra de calmantes fue planeada por el JNLWP para "identificar medios alternos de operaciones ofensivas que proporcionen a la Autoridad del Comando Nacional y a la Fuerza Conjunta opciones operativas adicionales para las campañas coercitivas". Una campaña coercitiva está siendo planeada, que incluye escenarios propicios para las armas no letales de EEUU.
En una guerra de ciclos de represarias, las consecuencias de usar armas no letales químicas o biológicas podrián ser catastróficas para los EEUU y sus aliados. Las víctimas son cada vez menos propensas a interpretar el ser inhabilitadas por medio de gases químicos como un acto humanitario. Aún más alienadas, las víctimas se enfurecerán justificadamente por la violación forzosa de sus pensamientos y cuerpos e tomarán las aseveraciones de una intención más benigna como la excusa del agresor represivo. Es mucho más probable que las armas no letales químicas y biológicas serán vistas, tanto por civiles como por terroristas, como represiones a la libertad de pensamiento y expresión y como el primer uso de armas químicas o biológicas. Esta interpretación del uso de armas químicas o biológicas como un escalamiento, está efectivamente sustentada en el derecho internacional de control de armas, que contudentemente rechaza el uso militar de agentes antimotines, en parte, debido a los riesgos de escalamiento.
Estas armas deben ser rechazadas por lo que son: armas químicas y biológicas. No tan mortales como un frasco de ántrax o una botella de gas nervioso, pero enormemente provocadoras y pertenecientes a ese mismo tipo de armas. Por lo tanto, es imperativo no permitir a las Fuerzas Armadas de EEUU el uso de estas armas. Los aliados de EEUU deben insistir en este punto. Las consecuencias potenciales de no hacerlo llevará a las condiciones tendientes al uso de armas de destrucción de masas y aumentará las posibilidades de una guerra química.