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Serie de Informes, Número 9
Marzo 2002

Investigaci—n de armas "no letales" en Estados Unidos:

Microbios genŽticamente modificados para atacar materiales

Introducci—n

El uso de la ingenier’a genŽtica para manipular los procesos naturales de la biodegradaci—n con microbios est‡ abriendo caminos para el desarrollo de armas biol—gicas ofensivas para la destrucci—n de materiales. Casi todos los materiales que existen Ðtanto naturales como manufacturados- son potencialmente vulnerables. El desarrollo de esta tecnolog’a suscita graves preocupaciones respecto del control de armas dentro de la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas (CABT) y Ð por los peligros ambientales que tales organismos representan para el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, el principal acuerdo internacional sobre el movimiento de organismos genŽticamente modificados.

Estados Unidos es el l’der mundial en el desarrollo de organismos genŽticamente modificados que destruyen los materiales. Si bien una ley nacional proh’be su uso militar, la exigencia del cumplimiento de dicha ley es dŽbil y est‡ amenazada. Un nœmero de proyectos militares est‡n investigando tecnolog’as contra materiales (primordialmente para los autodenominados "fines protectores") y elementos diferentes de las fuerzas armadas estadounidenses y sus asesores est‡n en pleno desacuerdo sobre la conveniencia de desarrollar armas biol—gicas para destruir materiales. El desarrollo de organismos -inclusive por el EjŽrcito, la Armada, y el Cuerpo de Marina estadounidenses- est‡ avanzando pr‡cticamente sin restricciones y, en algunos casos, en secreto.

Si los gobiernos fracasan en parar ese peligro, las investigaciones estadounidenses amenazan abrir una exenci—n enorme en la prohibici—n global de armas biol—gicas. La Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas debe reiterar que el Articulo I del la Convenci—n no contiene excepci—n alguna y que armas que atacan materiales est‡n prohibidas.

Los microorganismos naturales que degradan materiales no representan casi ninguna amenaza militar. S—lo mediante la ingenier’a genŽtica pueden ser convertidos en armas viables. As’, el desarrollo de microbios genŽticamente modificados que atacan materiales resalta la relaci—n estrecha entre la prohibici—n de armas biol—gicas y el principio de precauci—n de la normatividad en biotecnolog’a. El Convenio de Biodiversidad, a travŽs de su Protocolo de Bioseguridad, debe desarrollar enfoques para controlar estas armas que ponen en peligro el medio ambiente y coordinar m‡s estrechamente su trabajo con la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas.

Las discusiones sobre el abuso militar de ingenier’a genŽtica t’picamente se centran en la modificaci—n genŽtica de agentes cl‡sicos de la guerra biol—gica, como por ejemplo la creaci—n de enfermedades resistentes a antibi—ticos, de ‡ntrax "invisible", o nuevos poxivirus. Los agentes modificados genŽticamente para uso contra materiales forman parte de un segundo nivel de productos biotecnol—gicos que pueden ser abusados en la guerra: es decir, nuevas clases de armas, antes imposibles debido a limitaciones tecnol—gicas. Existe el peligro que estas nuevas posibilidades tecnol—gicas despertar‡ un nuevo interŽs en ciertas armas biol—gicas y as’ minar‡ la convicci—n de los gobiernos de respetar y fortalecer la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas.

La Biodegradaci—n y la Ciencia de Biorremediaci—n

En todo el mundo existe un gran nœmero de microorganismos con la capacidad de degradar materiales. Muchos de estos organismos causan o contribuyen en procesos corrientes como la degradaci—n de alimentos, maderas, y la conversi—n de desechos org‡nicos en suelos. Estos microorganismos pueden ser destructores pero tambiŽn pueden ser utilizados para fines benŽficos, como limpiar el medio ambiente. Menos conocidos son organismos que contribuyen a la degradaci—n de cosas m‡s permanentes y aparentemente impermeables como, por ejemplo, la piedra. Ruinas de piedra caliza en MŽxico y monumentos de m‡rmol en Italia (entre otros) est‡n siendo ÒatacadosÓ por microorganismos naturales.(1)

La infraestructura y los productos modernos no son inmunes a la degradaci—n microbiana y, de hecho, en todo el mundo ataques llamados biodeterioriaci—n, biodegradaci—n, biocorrosi—n y "biofouling" representan grandes problemas para la infraestructura. Entre los ejemplos se cuentan: las bacterias aficionadas a los hidrocarburos que perfora huecos en el asfalto, provocando as’ el deterioro de carreteras y pistas de aterrizaje.(2) Los microbios que degradan aceites son de interŽs para la industria, y cientos de tipos de bacteria y hongos que comen hidrocarburos ya han sido identificados.(3) El concreto tambiŽn es susceptible, por ejemplo en los sistemas de alcantarillado de la ciudad de Houston, Texas, donde microbios destructores constituyen un problema serio. (4) Los microorganismos tambiŽn puedan da–ar la mayor’a de los metales, inclusive la tuber’a usada en industria y sistemas pœblicos de agua potable, y miembros estructurales. (5) En "biomining" (miner’a con agentes biol—gicos), Thiobacillus ferrooxidans y otros microorganismos son usados para extraer metales. (6) La degradaci—n provocada por microbios ocasiona inconvenientes en ambientes tecnol—gicamente avanzados e inh—spitos, como los sistemas de combustibles, (7) los materiales compuestos de aeronaves militares (8) y lubricantes. (9) Estos fen—menos naturales son un molestia cara y destructora, que dificulta el uso u ocasiona la pŽrdida de bienes y requiere tratamientos o cambio a fin de garantizar el funcionamiento completo y seguro de los sistemas industriales. Para esta raz—n, se realiza investigaci—n civil y militar encaminada a combatir los efectos de la degradaci—n microbiana mediante materiales resistentes y tratamientos desinfectantes.

Generalmente, en los ambientes construidos por los seres humanos -entre ellos aplicaciones militares-, los microbios destructivos son una problema m‡s que una herramienta. Utilizarlos como una arma parece dif’cil, si acaso posible. Aunque algunos materiales -incluso hidrocarburos, pl‡sticos y, en algunos casos, metales- son degradados por microbios naturales en un tiempo relativamente r‡pido (semanas o meses), las ruinas Mayas de MŽxico siguen en pie tras siglos de ataque microbiol—gico.

Los microorganismos que degradan materiales tambiŽn tienen usos constructivos y existe un interŽs cient’fico en usarlos para remover contaminantes. Conocida como biorremediaci—n, este proceso consiste en el uso de microbios para metabolizar desechos o contaminantes dif’ciles de remover. Un ejemplo es la introducci—n de microbios en suelos o aguas contaminados por derrames de petr—leo.

En su estado natural, los microbios usados en biorremediaci—n funcionan lentamente, pero la ingenier’a genŽtica les har‡ cada vez m‡s eficientes. Estos microbios tienen potencial para limpiar pero tambiŽn conllevan peligros al medio ambiente y abren el camino para armas microbianas para destruir materiales.

En los Estados Unidos (y en otros pa’ses), los sitos altamente contaminadas son una herencia comœn de las operaciones militares e industriales. Para abordar los problemas ambientales, tales como contaminaci—n por radiaci—n, por hidrocarburos y qu’micos, un nœmero de proyectos militares de los EEUU busca desarrollar microbios para descontaminaci—n. Por ejemplo, el explosivo TNT (2,4,6-Trinitrotoluene) es a la vez contaminante y componente de muchas armas. Estudios en biorremediaci—n han identificado varios microbios que degradan TNT (10) y, segœn se informa, el TNT inoculado con alguno de ellos pierde un 50% de su carga explosiva cada siete d’as, (11) una tasa que r‡pidamente tornar’a inservibles los inventarios infectados.

Sin embargo, esa eficiencia es excepcional. Generalmente, la mayor dificultad que la investigaci—n en biorremediaci—n enfrenta es que organismos naturales son ineficientes, impredecibles, lentos, o requieren condiciones muy espec’ficas. Debido a estos problemas algunos cient’ficos Ðentre ellos investigadores militares estadounidenses- est‡n acudiendo a la ingenier’a genŽtica. El objetivo de esta investigaci—n es desarrollar microbios que sean espec’fico a un blanco, m‡s r‡pidos y m‡s predecibles. Los resultados de la investigaci—n hasta la fecha revelan un campo con potencial desarrollar productos comerciales modificados genŽticamente, pero uno que tomar‡ unos a–os para madurar y que est‡ colmado de preocupaciones serias en bioseguridad.

Microbios modificados genŽticamente y armas

"Es muy posible que Žsteres basados en o derivados de microbios podr’an ser utilizados para remover la cobertura de control de rastro de las aeronaves, facilitando as’ su detecci—n y destrucci—n."
- Dr. James Campbell, Laboratorio de Investigaci—n de la Armada de los Estados Unidos, 1998.

En el albor de la ingenier’a genŽtica, hace treinta a–os, la primera patente otorgada sobre un organismo vivo fue por un microbio modificado genŽticamente para degradar petr—leo. Desde entonces, el desarrollo ha sido lento. En los noventa hubo desarrollo limitado de agentes modificados genŽticamente para uso en biorremediaci—n. S—lo ha realizado una prueba de campo y el interŽs comercial serio en esta tecnolog’a es escaso, salvo entre las fuerzas armadas. En descontaminaci—n, esto se debe a la competencia con otras soluciones y a la escasa rentabilidad de la industria de biorremediaci—n. (12)

La mayor’a de los proyectos de biorremediaci—n concentran en seleccionar bacterias naturales. S—lo recientemente han surgido opciones con ingenier’a genŽtica. Un tema de especial interŽs es la descontaminaci—n de desechos radioactivos. Hace dos a–os, cient’ficos de la Uniformed Services University en Maryland (EEUU) modificaron genŽticamente bacterias resistentes a radioactividad para descontaminar mercurio. Entre los pocos proyectos no militares se cuentan un proyecto de la Universidad de Stanford University encaminado a producir un microbio capaz de descontaminar tetracloruro de carbono y metales pesados, y el trabajo de Michigan State University en un microbio genŽticamente modificado para degradar bifenilos policlorinados (BCP). (13)

El desarrollo de organismos genŽticamente modificados (OGM) para biorremediaci—n abre la posibilidad concreta de que microbios anteriormente inœtiles en aplicaciones militares sean transformados en potentes armas biol—gicas para la destrucci—n de materiales. Las mismas caracter’sticas que har’an muchos OGM m‡s œtiles en biorremediaci—n y en otras aplicaciones industriales (por ejemplo, en fermentaci—n para producir ciertas enzimas) tambiŽn proporcionar’an un potencial para convertirlos en armas.

Los descubrimientos cient’ficos y las instalaciones en la mayor’a de la investigaci—n en organismos que pueden ser usados como armas son doble prop—sito. Es decir, la diferencia entre un uso pac’fico y uno hostil es b‡sicamente una cuesti—n de intenci—n. Por ejemplo, las mismas instalaciones que producen vacunas se puede usar para producir armas biol—gicas. Esta regla general es tambiŽn v‡lida en el ‡mbito de los agentes genŽticamente modificados contra materiales, en donde Òla basura de un hombre son los tesoros de otroÓ. Es decir que la definici—n de desecho depende del uso que su due–o le de al material y no sus caracter’sticas f’sicas. Los microbios no necesariamente tienen que ser usados contra objetos no deseados, tambiŽn pueden ser utilizados antes que cosas llegan a la "basura": un motor antes que llega al dep—sito de chatarra, un computador antes que sea reemplazado con el modelo del siguiente a–o, pavimento antes que se gaste y deteriore.

A principios de los 90, el Laboratorio Nacional de Los çlamos (Los Alamos National Laboratory) del gobierno estadounidense inici— la investigaci—n de armas no letales. (14) Entre el trabajo inicial se encuentra una evaluaci—n de armas biol—gicas contra los materiales. El director del grupo cient’fico (financiado por las fuerzas armadas) se–al—: "me asombr— el rango de blancos vulnerablesÉ Llegamos a entender que casi no hay nada en el mundo que algœn organismo no consumir’a." (15)

En 1998, el Laboratorio de Investigaci—n de la Armada del EEUU (US Naval Research Laboratory) identific— un nœmero de usos ofensivos de las armas genŽticamente modificadas contra materiales. Estos incluyen microbios que da–en o destruyan hidrocarburos, pl‡sticos, caucho natural o sintŽtico, metales, y materiales compuestos. TambiŽn se incluyeron los microorganismos que producen peque–as inclusiones de cuerpos de sales, metales, o gr‡nulos tipo pl‡stico (ÒpolyhydroxyalkanatesÓ) capaces de causar fallas en maquinaria. Estas propiedades podr’an ser usados para da–ar o destruir: (16)

Carreteras y pistas de cemento y asfalto
Partes met‡licas, capas y lubricantes usados de armas
Veh’culos (inclusive aeronaves) y equipo de apoyo
Combustible, insumos, y repuestos
Filtros de alta eficiencia (a travŽs de taponamiento)
Compuestos, tinturas, y capas protectoras, entre ellas capas antirradar
Pl‡sticos, incluyendo chalecos antibalas.

Investigadores militares han aducido estas posibilidades de usos ofensivo como justificaci—n para realizar estudios de "biodefensa" y Ðen el caso del Programa Conjunto de Armas No Letales (US Joint Non-Lethal Weapons Program, JNLWP), para proponer el desarrollo de armas ofensivas. Otras investigaciones de interŽs militar consisten en producir informaci—n y construir instalaciones que pueden ser desviadas hacia la fabricaci—n de armas. No se conoce la existencia de ningœn microbio transformado en arma. Sin embargo, investigaciones estadounidenses en marcha est‡n desarrollando r‡pidamente armas m‡s pr‡cticas, as’ como los mŽtodos para su uso en campo.

Perfil de las Investigaciones de las Fuerzas Armadas de los EEUU

Enfrentando grandes problemas de contaminaci—n y con un interŽs en investigar el potencial de las armas modificadas genŽticamente, el sistema nacional de investigaci—n estadounidense est‡ desarrollando un nœmero de instalaciones capaces de llevar a cabo investigaci—n ofensiva y producci—n de armas contra materiales modificadas genŽticamente. Entre los resultados se cuentan una capacidad considerable en biorreactores (fermentadores) y en pruebas, as’ como experimentos de "biodefensa" con microbios genŽticamente modificados y su preparaci—n para diseminaci—n en campo.

El Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Oak Ridge National Laboratory) en Tennessee (EEUU) es un centro importante en la investigaci—n de la biorremediaci—n de desechos radioactivos y un l’der mundial en investigaci—n en ingenier’a genŽtica contra materiales. Con el Centro de Biotecnolog’a para el Medio Ambiente de la Universidad de Tennessee, Oak Ridge condujo la primera prueba de campo de una bacteria genŽticamente modificada para biorremediaci—n de suelos. Para pruebas con OGM, Oak Ridge ha construido una instalaci—n de alta seguridad compuesta por veinte contenedores cerrados con una capacidad de m‡s de 250 m3 de suelo (ver foto). (17)

Cerca de San Francisco, California, La Planta de Biotecnolog’a Medioambiental de Microorganismos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore ofrece un sistema de alta tecnolog’a de tama–o industrial para la producci—n de enzimas y microbios biodegenerativos. El fermentador grande de Livermore (1.500 litros, ver foto) ha producido en forma masiva Methylosinus trichosporium, un organismo que degrada tricloroetileno (un solvente industrial). Fermentadores mas peque–os de Livermore han producido enzimas que degradan hidrocarburos y bacterias genŽticamente modificadas para experimentos biomŽdicos.

El Programa de Genomas Microbianos del Departamento de Energ’a de los EEUU (DOE, por sus siglas en inglŽs) se concentra en los genomas de armas biol—gicas cl‡sicas y de organismos que atacan materiales. Una de las metas del programa es crear "sœper bichos" para "descubrir aplicaciones relevantes a las misiones del DOE". Las misiones del DOE incluyen biorremediaci—n y procesamiento industrial as’ como dise–o de armas. El programa ha secuenciado el genoma de mas de 20 microorganismos que deterioran metales, hidrocarburos, celulosa y qu’micos industriales. (18)

Las fuerzas armadas de los EEUU tambiŽn est‡n investigando microorganismos para uso contra materiales, y estas investigaciones son las mas preocupantes. El Laboratorio de Investigaci—n de la Armada (NRL, por sus siglas en inglŽs) en Washington, DC tiene un programa "dirigido a identificar y caracterizar el potencial degradante de productos derivados de microorganismos naturales." Posteriormente, el NRL toma los microorganismos naturales y les aplica ingenier’a genŽtica para crear OGM con "capacidades de degradaci—n concentrada". Estos incluyen microorganismos para destruir pl‡sticos, particularmente poliuretano, un pl‡stico usado en muchos productos entre ellos capas protectoras de aeronaves. (19) Los OGM se pueden aplicar directamente o se pueden formular enzimas producidas por ellos para aplicaci—n a un blanco. Un microorganismo del NRL puede "causar cientos de burbujas en pinturas de especificaci—n militar en 72 horas." (20) El cient’fico principal del NRL, refiriŽndose a las aplicaciones militares de estos armamentos, ha se–alado: "Es muy posible que Žsteres basados en o derivados de microbios podr’an ser utilizados para remover las coberturas de control de rastro de las aeronaves, facilitando as’ su detecci—n y destrucci—n." (21)

Paralelamente, otro grupo del NRL est‡ desarrollando tŽcnicas de lanzamiento de dichos agentes, como la microencapsulaci—n de bacterias. (22) TambiŽn, segœn el NRL, "El potencial para uso clandestino de estos sistemas de armamentos no letales da a un adversario una ventaja de denegaci—n, particularmente porque sus efectos semejan estrechamente procesos naturales." (23)

El NRL ha promovido la investigaci—n en armas genŽticamente modificadas contra materiales mucho mas all‡ de cualquier otro trabajo conocido. Sin embargo, la Armada insiste que su actividad es defensiva. Sin articular ninguna amenaza espec’fica, la Armada afirma que otros pudieran tratar de producir estas armas y, por consiguiente, la Armada debe fabricar estas armas para poder proporcionar a las tropas estadounidenses "medidas defensoras originales". Igualmente preocupante es la interpretaci—n de la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas que el NRL ha inventado para justificar su investigaci—n. Segœn el NRL "Las tŽcnicas de ingenier’a genŽtica usadas son pr‡cticas est‡ndares de los laboratorios ... y esta investigaci—n en ciencias de materiales no est‡ restringida de manera alguna por la Convenci—n [CABT]". (24) Definir de esa manera la investigaci—n en ingenier’a genŽtica para crear nuevas armas es irracional. Tampoco se esperar’a que EEUU se quedar’a de manos cruzadas si cualquier otro pa’s usase este razonamiento, por ejemplo, definiendo el trabajo para aumentar las enfermedades de granos para la alimentaci—n como "ciencia de alimentaci—n".

La Armada no s—lo tiene interŽs en experimentos en el laboratorio. Investigadores militares est‡n incorporando genes suicidas (conocida como "tecnolog’a terminator") en microorganismos para facilitar su uso. Segœn la Armada, la tecnolog’a terminator Òevitar’a la persistencia en el medio ambiente m‡s all‡ de los l’mites de tiempo y espacio predeterminados". (25) Lo anterior no obstante que expertos en bioseguridad cuestionan la aseveraci—n. Dicha tecnolog’a ser’a muy œtil para el uso ofensivo de microorganismos genŽticamente modificados ya que prevendr’a la que el organismo atacara a blancos no deseados, evitar’a el uso del organismo por parte de un enemigo, facilitar’a la descontaminaci—n, y ayudar’a a prevenir el efecto "boomerang" de los impactos del organismo que involuntariamente ataca fuerzas aliadas. Adicionalmente, esta tecnolog’a pudiera apoyar el pretexto cuestionable, pero argŸidle para defenderse frente a acusaciones que estas armas son indiscriminadas y, por tanto, ilegales bajo el derecho internacional. (26)

Entonces no es sorprendente que el EjŽrcito estadounidense estŽ trabajando en sistemas de genes suicidas espec’ficamente dise–ados para usarlos en microorganismos degradadores, entre ellos especies de Pseudomonas modificadas genŽticamente por la Armada. Los sistemas de suicido del EjŽrcito han sido desarrollados por un equipo de la Universidad de Boston junto con un equipo de investigaci—n en biotecnolog’a de Natick Laboratories, una instituci—n del Comando del EjŽrcito de Soldados y Biol—gico Qu’mico (US Army Soldier & Biological Chemical Command, "SBCCOM" por sus siglas en inglŽs).

El sistema terminator de Natick transfiere un gen letal de la bacteria Streptomyces avidinii a otros organismos. Una patente del 11 de septiembre de 2001 a favor del EjŽrcito reclama "nuevos genes matadores y estrategias mejoradas para controlar su expresi—n" con el fin de "controlar organismos genŽticamente modificados en campo abierto y, en particular, el confinamiento de microorganismos degradantes..." El sistema es adaptable y, segœn el EjŽrcito, "una gama de microorganismos recombinantes bacteriales y no bacteriales puede ser controlada en esta manera." Mediante una serie de manipulaciones genŽticas, el terminator del EjŽrcito est‡ dise–ado para suicidarse cuando sus substancias blanco Ðque pudieran ser pr‡cticamente cualquier cosa- ya no estŽn en su entorno inmediato. (27)

Investigaciones en secreto

Un aspecto muy poco conocido de las investigaciones militares estadounidenses de OGM contra materiales son las actividades del Programa Conjunto de Armas No Letales (JNLWP por sus siglas en inglŽs). El JNLWP desarrolla armas para uso militar fuera del territorio de los Estados Unidos y cita las misiones estadounidenses como las de Somalia, Hait’, y Bosnia como justificaci—n para su trabajo. Por lo menos una vez, el JNLWP solicit— la autorizaci—n de la Oficina Legal de la Armada (Navy Judge Advocate General, ÒJAGÓ) para trabajar en usos ofensivos de armas biol—gicas contra materiales. Aunque esta solicitud fue denegada por el JAG al considerar estas armas violan la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas, pronunciamientos posteriores del JNLWP y sus afiliados siguen endosando la idea de debilitar los tratados internacionales para permitir a Estados Unidos el desarrollo de armas OGM contra materiales. (28) El JNLWP est‡ evaluando y desarrollando un rango amplio de armas Òno letalesÓ, que incluye armas electromagnŽticas y acœsticas, espumas y otras tecnolog’as contra seres humanos y materiales.

El JNLWP trata de ocultar la mayor’a de sus actividades del escrutinio pœblico. En Marzo de 2001, el Sunshine Project (en colaboraci—n con el Grupo ETC, una ONG de Canadiense Americana), con base en las leyes de transparencia (Freedom of Information Act), solicit— informaci—n sobre las actividades qu’micas y biol—gicas del JNLWP. El Cuerpo de Marina respondi— entregando un listado con los t’tulos de cientos de estudios, entre ellos varios que sugieren un interŽs in OGM para uso contra materiales.

Programa Conjunto de Armas No Letales

Una selecci—n de t’tulos del JNLWP posiblemente relacionados con OGMs contra materiales:

Título
Anti-Material Biocatalysts
Anti-Material Chemical Agents
Biofouling and Biocorrosion
Catalytic Depolymerization of Rubber
Demonstration of Chemical Immobilizers
Depolymerization
Direct Viscosification Agents
Enhanced Degradation of Military Material
Lubricant & Grease Additives to Immobilize
Lubricants for Ground Transport Denial
Metabolic Engineering

Non-Lethal Disablement of Equipment

Sitio de investigación/ Producido por:
Brooks Air Force Base, Texas
Naval Air Warfare Center Weapons Division, China Lake, California
National Security Programs, Idaho National Engineering Laboratory
Los Alamos National Laboratory, New Mexico
US Army Aberdeen Proving Ground, Maryland
Los Alamos National Laboratory, New Mexico
Los Alamos National Laboratory, New Mexico
Naval Research Laboratory, Washington DC
Sandia National Laboratory, New Mexico
Sandia National Laboratory, New Mexico
National Security Programs, Idaho National Engineering Laboratory
Lawrence Livermore National Laboratory, California


(Fuente: Indice de la Base de Datos sobre Armas No Letales de JNLWP, más otras fuentes públicas.)

Si bien la ley estadounidense te—ricamente establece un plazo de veinte d’as para dar respuesta, ha trascurrido un a–o sin que el JNLWP hay entregado un solo documento de investigaci—n.

Consideraciones Pol’ticas: I. Armas biol—gicas contra los materiales y la CABT

La Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas (CABT) es un hito en el derecho internacional, en gran parte debido a su Articulo I que, con la prohibici—n del desarrollo, adquisici—n y almacenamiento de todas las armas biol—gicas, proh’be una clase entera de armas. La CABT fue dise–ada y tiene como fin de prohibir todas las armas biol—gicas, no contiene excepci—n alguna para ninguna clase de guerra biol—gica, y ha sido ampliamente interpretada de esa manera desde su inicio.

En a–os recientes se ha visto una tendencia alarmante Ðparticularmente en Estados Unidos- hacia interpretaciones m‡s restringidas del Articulo I. Estas incluyen una definici—n cada vez m‡s permisiva de lo que constituye una actividad aceptable bajo el pretexto de "biodefensa", como los casos ampliamente conocidos de producci—n de esporas de ‡ntrax y la modificaci—n genŽtica de ‡ntrax y las pruebas de bombas biol—gicas. Otro caso bastante conocido es la posici—n de los EEUU que aduce que la erradicaci—n forzosa de cultivos il’citos (con hongos) Ðuna forma de guerra biol—gica agr’cola- no violar’a la CABT.

La generaci—n de ambigŸedad alrededor de la CABT por parte de los EEUU se extiende a las pobremente definidas armas biol—gicas "no letales". Dichas armas potencialmente incluyen agentes contra materiales, agentes de control de motines, e incluso enfermedades que afectan a seres humanos. En Octubre de 2001, esta posici—n fue endosada por el asistente Secretario del Estado Avis Bohlen, un funcionario de alto nivel del gobierno estadounidense, cuando en las Naciones Unidas articul— una nueva interpretaci—n de Articulo I de la CABT. Avis sugiri— que las armas biol—gicas son "aquellos agentes biol—gicos usados con un intento letal". La distinci—n hecha por Avis implica que los EEUU aceptar’a los llamadas armas biol—gicas "no letales", como los agentes usados contra los materiales. (29)

Si dicha interpretaci—n del Articulo I de la CABT fuese ampliamente aceptada, resultar’a en una gran reducci—n del ‡mbito de la CABT, potencialmente relajando controles sobre todas las armas biol—gicas, salvo aquellas usadas con el prop—sito especifico de matar a seres humanos (en lugar de aquellas que simplemente causan enfermedades, o aquellas que atacan animales, plantas y materiales). Algunos defensores de las armas biol—gicas contra materiales en Estados Unidos han hecho llamados para que gobierno simplemente ignore la CABT que, segœn ellos, est‡ "condenada al fracaso". (30)

La CABT tiene que abordar la falta de previsi—n en el texto usado en la Declaraci—n Final de su Tercera y Cuarta Conferencias de Examen. En las decisiones sobre Articulo I de esas reuniones, la Conferencia declar— que "La Conferencia reafirma que la Convenci—n proh’be el desarrollo, producci—n, almacenamiento, o de otra forma adquisici—n o retenci—n de agentes microbianos u otros agentes biol—gicos, o toxinas da–inas a las plantas y animales, as’ como a los humanos..." (31) Al faltar una referencia espec’fica al uso contra materiales, se puede sostener la premisa falaz que los OGM contra materiales no est‡n prohibidos.

Los Estados Parte a la CABT deben rechazar esa aseveraci—n. El Art’culo I proh’be todos los agentes para fines no pac’ficos, contiene cero excepciones, mucho menos una brecha inmensa para agentes contra materiales que someter’an todo el entorno construido por el hombre a un ataque biol—gico l’cito. En este sentido, las Conferencias de Examen adoptaron un texto que rearticula pobremente la prohibici—n del tratado respecto a materiales. Pero al mismo tiempo, no se les puede razonablemente exigir a los Estados parte de la CABT predecir el futuro, y las decisiones de las Conferencias de Examen anteceden cualquier posibilidad tecnol—gica seria de armas genŽticamente modificadas contra materiales, las que solo recientemente son posibles gracias a la ingenier’a genŽtica. De todos modos, la potencial ambigŸedad en las decisiones de las Conferencias de Examen debe ser aclarada a la mayor brevedad.

Consideraciones Pol’ticas: II. La Divisi—n en EEUU respecto de Armas contra Materiales

Estados Unidos es el l’der mundial en la investigaci—n de microorganismos genŽticamente modificados. Su ley de aplicaci—n nacional de la CABT proh’be las armas biol—gicas que deterioran "equipos, provisiones, o cualquier tipo de material". (32) La ley es muy clara, sin embargo est‡ bajo asalto tanto por programas de investigaci—n militares como asesores de pol’ticas. Maniobras pol’ticas se est‡n adelantando para enmendar los tratados de control de armas a fin de legitimar las armas contra genŽticamente modificadas materiales y otros tipos de armas "no letales" ilegales.

Una sugerencia de alto nivel en el sentido que la prohibici—n total de la CABT podr’a ser enmendada para permitir armas biotecnol—gicas se dio en 1995, cuando un panel de alto nivel del Consejo de Relaciones Exteriores (un influyente comitŽ asesor estadounidense) examin— las opciones militares para Estados Unidos en armas no letales. Entre las conclusiones del panel estuvo la sugerencia que la CABT necesita "actualizaciones peri—dicas" (33) para adaptarse a los desarrollos biotecnol—gicos. Dentro de las figuras destacadas que integraron el panel figur— Richard Perle (actual director de la Junta de Pol’tica de Defensa de EEUU y l’der de la guerra contra el terrorismo), Kenneth Adelman (ex jefe de la Agencia de Control de Armas y Desarme de EEUU), un antiguo asesor militar del vicepresidente Richard Cheney, y antiguos Jefes de Personal del EjŽrcito y la Fuerza AŽrea.

En el ‡rea espec’fica de las armas genŽticamente modificadas contra materiales, el razonamiento propuesto por el Consejo de Relaciones Exteriores no fue acogido, al menos en una oportunidad, por la Divisi—n Legal de la Marina de EEUU. Se requiere revisi—n judicial de todos los sistemas de armamento nuevos desarrollados por EEUU y, en 1997, el Procurador General de la Armada (JAG) se vio obligado a considerar armas contra materiales genŽticamente modificada a travŽs de propuestas de investigaci—n del Programa Conjunto de Armas No Letales del Pent‡gono. El Procurador de la Armada se neg— a permitir dicho trabajo, aduciendo que el desarrollo de esas armas violar’a la CABT. (34)

Pero en lugar de apegarse a las obligaciones vinculantes de los tratados, algunos oficiales militares y asesores estadounidenses han emprendido una campa–a encaminada a convencer al gobierno estadounidense en su totalidad de promover cambios a la CABT, de manera que permita las armas genŽticamente modificadas contra materiales y otras armas biol—gicas "no letales". Adicionalmente, el Cuerpo de Marina, el EjŽrcito y la Armada est‡n llevando a cabo investigaci—n en microbios genŽticamente modificados contra materiales, clasific‡ndola como actividades de biodefensa o remediaci—n. El l’der de un proyecto de la Armada de EEUU est‡ evadiendo las dudas de la convenci—n aduciendo que la manipulaci—n genŽtica de microorganismos contra materiales por sus laboratorios de biotecnolog’a es "ciencia de materiales", como si mediante un juego de palabras la colecci—n de microbios devoradores de material de su laboratorio se transformasen m‡gicamente en algo diferente. (35)

En 1998, un art’culo central en la revista Naval Law Review ilustr— a los comandantes sobre la dispersi—n de armas no letales. (36) Cit— la posibilidad de usar armas contra materiales genŽticamente modificadas, y no mencion— el dictamen del JAG en su contra. Desde mediados de los noventa, las escuelas militares de Estados Unidos, como el US Army College y Naval War College han concentrado decenas de oficiales en armas no letales. Muchos de los trabajos de tesis de esos oficiales mencionan el uso ofensivo de armas biol—gicas contra materiales. En raras ocasiones analizan seriamente la relaci—n de estas armas con la ley estadounidense y la CABT. Si lo hacen, algunas veces recomiendan cambiar la Convenci—n para permitir ciertas armas biol—gicas. (37) Dichos estudios indican que a muchos oficiales no se les ha ense–ado que la CABT proh’be todo tipo de armas biol—gicas; una perturbadora cultura de tolerancia de ciertas formas de guerra biol—gica pudiera estar surgiendo en programas de capacitaci—n avanzada.

El Programa Conjunto de Armas No Letales (JNLWP) se ha manifestado pœblicamente a favor de las armas genŽticamente modificadas contra materiales. A finales de 2000, el jefe del JNLWP, el Coronel del Cuerpo de Marina George Fenton, le dijo a la revista New Scientist estar interesado en investigar armas que requerir’an revisi—n y modificaci—n de las Convenciones de Armas Biol—gicas y Armas Qu’micas. (38) La posici—n del JNLWP es excepcionalmente agresiva Ðe inapropiada-, ya que la propia oficina legal de la Armada ya ha negado una solicitud para producir dichas armas. (39) No obstante, el JNLWP sigue adelante. Para impulsar su posici—n, el JNLWP ha conformado un grupo de expertos en relaciones pœblicas y cabildeo. El Equipo Asesor de Aceptaci—n Pœblica (Public Acceptability Advisory Team) del JNLWP incluye el Director de la Oficina de Asuntos Pœblicos de la Fuerza AŽrea, al menos otros cuatro especialistas en publicidad militar, un cabildero del Cuerpo de Marina, abogados militares, y cient’ficos simpatizantes que trabajan el desarrollo de armas. (40)

Adicionalmente, el JNLWP trabaja con Rand Corporation, el prominente grupo de asesores en pol’tica que promueve el debilitamiento de los convenios de control de armas, con el fin de desarrollar ciertas armas qu’micas o biol—gicas. Russell Glenn, director del Equipo de Operaciones Urbanas de Rand Corporation, recientemente hizo un llamado para ÒactualizarÓ los controles de armas biol—gicas y qu’micas. (41) En medio de una crisis severa, en febrero de 2002, el JNLWP patrocin— la reuni—n anual del grupo Rand en Haifa, Israel. (42)

Entre los defensores m‡s vehementes de las armas genŽticamente modificadas contra materiales, se encuentra el Coronel en retiro del EjŽrcito John Alexander, quien ha afirmado que los controles de armas biol—gicas y qu’micas est‡n "condenados al fracaso". En vez de convertirlo en persona non grata, la promoci—n de armas genŽticamente modificadas contra materiales y otras armas biol—gicas y qu’micas le han proporcionado a Alexander influencia en los c’rculos militares y de pol’tica de EEUU, entre ellos felicitaciones de parte de General Anthony Zinni, comandante de la misi—n estadounidense en Somalia de 1995 y hoy Enviado Especial de EEUU en el Medio Oriente. Alexander ha organizado Conferencias de la Asociaci—n Nacional de Industria de Defensa de EEUU sobre armas no letales y ha representado al gobierno estadounidense en conferencias de la OTAN. A ra’z del 11 de septiembre, Alexander apareci— en CNN promoviendo el uso de armas no letales en la guerra contra el terrorismo. (43)

En ausencia de una clara aplicaci—n de la su ley contra armas biol—gicas contra materiales, la defensa es Žstas por estudiosos militares influyentes es motivo de seria preocupaci—n, especialmente a la luz de la proposici—n alarmante del Departamento de Estado de Òintento letalÓ como calificador nuevo del Art’culo I de la CABT. La œnica voz militar fuerte en contra de las armas genŽticamente modificadas contra materiales, de la Oficina Legal de la Armada, se est‡ desvaneciendo en irrelevante. De convertirse la aceptaci—n de las armas genŽticamente modificadas contra materiales en dogma del mismo Pent‡gono, la CABT se ver‡ enfrentada a un reto aœn m‡s severo que el en la actualidad proviene del desarrollo de esta tecnolog’a por parte de EEUU.

Conclusiones

Las armas genŽticamente modificadas contra materiales suscitan serias preocupaciones para la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas y, debido a los peligros que en materia de bioseguridad dichos organismos representan, para el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. Las armas genŽricamente modificadas contra materiales forman parte del "segundo nivel" de armas biol—gicas, posibles por la ingenier’a genŽtica. Dichas armas no son derivados de los agentes cl‡sicos de guerra biol—gica, sino armas totalmente nuevas, posibles gracias a los avances en biotecnolog’a. Existe el peligro que estas nuevas tecnolog’as despierten un nuevo interŽs en ciertas armas biol—gicas y, con ello, socaven la convicci—n de los gobiernos de respetar y fortalecer la CABT.

Continuar con la falta de acci—n respecto de las armas materiales por parte de la CABT fomentar‡ m‡s investigaci—n en armas genŽticamente modificadas contra materiales. Si los gobiernos no actœan, se podr’a abrir una excepci—n enorme a la prohibici—n global sobre armas biol—gicas. Los Estados parte de la CABT necesitan reiterar que el Art’culo I no contiene excepci—n alguna y que las armas contra materiales est‡n prohibidas.

Los 144 Estados parte de la CABT deben actuar con celeridad para prevenir cualquier interpretaci—n equivocada de la Convenci—n clarificando, cuando se reasuma la V Conferencia de Examen en noviembre de 2002, que las armas biol—gicas que destruyen materiales est‡n tan prohibidas como aquellas que atacan a los humanos, los animales o las plantas. Esto deber‡ hacerse dentro de Declaraci—n Final de la Conferencia de Examen, en la enunciaci—n sobre el Art’culo I.

Es solamente a travŽs de la ingenier’a genŽtica que los microbios degradadores se convierten en armas viables. Por tanto, el desarrollo de armas genŽticamente modificadas contra materiales realza la relaci—n crucial entre la prohibici—n de armas biol—gicas y el enfoque de precauci—n de la normatividad en bioseguridad. Ha llegado el momento para que los diplom‡ticos, tanto en la CABT como en el Convenio sobre Biodiversidad, dejen de hablar y comiencen a construir v’nculos concretos entre los procesos, por ejemplo, en creaci—n de capacidad y en el monitoreo de movimiento transfronterizo de agentes biol—gicos genŽticamente modificados contra materiales.

Para comenzar, un paso m’nimo hacia la cooperaci—n estrecha, el ComitŽ Intergubernamental del Protocolo de Cartagena deber’a solicitar estatus de observador en las reuniones de la Convenci—n sobre Armas Biol—gicas y Tox’nicas en favor del Protocolo. Esta decisi—n puede ser tomada durante la reuni—n de Bioseguridad en La Haya, en abril de 2002. La CABT puede aceptar esa solicitud en su reuni—n de noviembre, con ello iniciando el proceso de intercambio de informaci—n y buscando sinergias entre estos instrumentos. Cualquier organizaci—n futura de apoyo a la CABT deber’a solicitar estatus de observador ante el Protocolo de Bioseguridad. Este enlace concreto crear‡ posibilidades para que la ley de bioseguridad contribuya al control de armas biol—gicas, una idea respaldada en la CABT por casi todo los pa’ses, incluyendo a los Estados Unidos.

Adicionalmente, los gobiernos pudieran adoptar el enfoque de la Uni—n Africana en la aplicaci—n del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad. El Modelo de Ley sobre Seguridad y Biotecnolog’a de la Uni—n Africana criminaliza el uso hostil de los organismos genŽticamente modificados, entre ellos los que degradan materiales.

Finalmente, a Estados Unidos le corresponde especial responsabilidad por el desarrollo militar sin controles de armas genŽticamente modificadas contra materiales y por los intentos de enturbiar las aguas del Art’culo I de la CABT. Particularmente, el Programa Conjunto de Armas No Letales, debe concluir las aventuras pol’ticas y cient’ficas en armas genŽticamente modificadas contra materiales con fines ofensivos, aceptar que todas las armas biol—gicas son il’citas y obedecer la ley, en lugar de menoscabarla. El Pent‡gono tambiŽn debe asegurar que los oficiales instruidos en asuntos de armas no letales son plenamente conscientes de que cualquier desarrollo, adquisici—n o almacenamiento de armas biol—gicas, inclusive aquellas dirigidas contra materiales, contravienen la legislaci—n de EEUU y la internacional.


Notas de pie

(1) Ver, por ejemplo, Videla H et al, Biodeterioration of Mayan archaeological sites in the Yucatan Peninsula, Mexico, International Biodeterioration and Biodegradation (Intl. B&B) 46 (2000), 335-341.

(2) Campbell J, Defense Against Biodegradation of Military Materiel, Non-Lethal Defense III Conference, Feb. 1998, p. 1. (Disponible en PDF en el portal del Sunshine Project)

(3) Juhaz A & Naidu R, Bioremediation of high molecular weight polycyclic aromatic hydrocarbons: a review of the microbial degradation of benzo[a]pyrene, Intl. B&B 45 (2000) p. 57-88.

(4) Nica D et al, Isolation and characterization of microorganisms involved in the biodeterioration of concrete in sewers, Intl. B&B 46 (2000) p. 61-68

(5) Lavoie D & Little B, Fungal Contamination of H-53 Aircraft, Report for the Naval Research Laboratory, 1996, p. 5-6.

(6) Ver, por ejemplo, http://www.mines.edu/fs_home/jhoran/ch126/microbia.htm.

(7) Thomas A & Hill E, Aspergillus fumigatus and Supersonic Aviation, 4 Biocidal Control, Intl. B&B 48 (2001) p. 245-251.

(8) Mitchell R, A Study of Microbial Deterioration of Fiber Reinforced Composites and Protective Coatings, Final Report to the Air Force Office of Scientific Research, October 1998.

(9) Little B et al, Fungal influenced corrosion of post-tensioned cables, Intl. B&B 47 (2001) p. 71-77.

(10) Ver, por ejemplo, http://umbbd.ahc.umn.edu/tnt/tnt_map.html

(11) Alexander J, Future War: Non-Lethal Weapons in Twenty-First-Century Warfare, St. Martin's Press, 1999, p. 121.

(12) Sayler G, Field applications of genetically engineered microorganisms for bioremediation processes, Current Opinion in Biotechnology 11:286Ð289, 2000.

(13) See Zwillich T, A tentative comeback for bioremediation, Science 289:2266, 2000.

(14) De la forma como es usado por las Fuerzas Armadas de EEUU, el tŽrmino "no letal" es enga–oso. La definici—n de armas "no letales" permite armas que ocasionan muerte o lesiones graves, solo que a una tasa menor que aquellas dise–adas para matar o lisiar.

(15) Alexander J, p. 119.

(16) Campbell J, p.1.

(17) For an online description of the facility, URL: http://www.esd.ornl.gov/nabirfrc/lysimeters.html.

(18) US Department of Energy Website. URL: http://www.ornl.gov/microbialgenomes/

(19) Campbell J, p. 1.

(20) Dr. Joanne Jones-Meehan, an NRL microbiologist. URL: http://pony.nrl.navy.mil/meehan.html.

(21) Campbell J, p. 2.

(22) Spargo B, Encapsulated Bacteria for in situ PAH bioremediation, SERDP Project Cleanup CU 23. Esta idea tambiŽn le interesa al JNLWP, quien ha estado financiando tecnolog’a para microencapsular que "bajo presi—n, contacto con agua, o a una determinada temperatura, liberar‡ y diseminar‡ una variedad de cargas qu’micas." URL: http://www.jnlwd.usmc.mil/programs/tech_invest.htm

(23) Campbell J, p. 3.

(24) ibid, p. 2.

(25) ibid, p. 1.

(26) Esto es, adem‡s de ser armas biol—gcas, el uso de armas microbianas incontrolables tambiŽn puede ser considerado indiscriminado y, por ende, ilegal.

(27) US Patent 6,287,844, 11 September 2001.

(28) Respuesta parcial a el Sunshine Project por el Marine Corps Systems Command, FOIA Case #084F-01.

(29) Declaraci—n by Avis Bohlen, US Asst. Secretary for Arms Control, ante el Primer ComitŽ, Asamblea General de las Naciones Unidas, 10 Oct 2001. (Disponible en PDF en el portal del Sunshine Project)

(30) Edwards R, War without tears, New Scientist, 16 December 2000. p. 4.

(31) Declaraci—n Final de la IV Conferencia de Examen de la CABT, diciembre de 1996.

(32) US Code, Title 18, Part I, Ch. 10, Sec. 178, Para 1(b).

(33) Council on Foreign Relations, 1995. Non Lethal Technologies, Military Options and Implications. URL: http://www.hackvan.com/pub/stig/news/BAD--non-lethal-weapons-tech.htm

(34) US Navy, Deputy Assistant Judge Advocate General, Legal Review of Proposed Chemical Based Nonlethal Weapons, 1997. Cited in Coppernoll M, The Non-Lethal Weapons Debate, 1998, URL: http://www.aquafoam.com/papers/Coppernoll.html.

(35) Campbell J, p. 2.

(36) Duncan J, A Primer on the Employment of Non-Lethal Weapons, 45 Naval Law Rev., 1998, pp. 1-56.

(37) Ver, por ejemplo, Garland K (Maj), Non-Lethal Weapons: Impact and Utility Concerns for Operational Commanders in Future Conflicts, thesis, Navy War College, 1998, Lamb J (LtC), Emerging Nonlethal Weapons Technology and Strategic Policy Implications for 21st Century Warfare, thesis, Army War College, 1998, or Rice C (LtC), An Analysis of the Strategic Application of Non-Lethal Weapons to Provide Force Protection, thesis, Army War College, 2001.

(38) Edwards R, p. 4.

(39) Administrativamente , el Cuerpo de Marina forma parte de la Armada de EEUU. La Oficina Legal de la Armada tambiŽn ha proferido fallos controversiales en favor del JNLWP, por ejemplo, autorizando investigaci—n en agentes calmantes para control de motines.

(40) Una lista que contiene los miembros del "NLW Public Acceptability Advisory Team" del JNLWP fue entregada al Sunshine Project por el Marine Corps System Command, FOIA Case #064F-01.

(41) Edwards R, p. 4.

(42) El patrocinio del evento por el JNLWP en medio del conflicto Israel’ Palestino refleja la visi—n que tiene el JNLWP sobre las Òguerras del futuroÓ. EL JNLWP y Rand hicieron un tour en autobœs por las operaciones de las Fuerzas de Defensa Israel’es en Palestina y se reunieron con comandantes que explicaron las t‡cticas del las Fuerzas de Defensa Israel’es. Ver: http://www.rand.org/natsec_area/products/urbanops.israel.html.

(43) Ver el portal de CNN. URL: http://www.cnn.com/2001/COMMUNITY/10/03/alexander.cnna/